Primeros días en Pakistán

// August 8th, 2010 // PAKISTÁN 2010

Llevo un par de días en Pakistán, y el viaje hacia el norte del país se presenta complicado, nada que me sorprenda demasiado.
Las lluvias han provocado multitud de cortes en la carretera que comunica Pakistán con China, la Karakorum Highway, y en días, o mas bien semanas, resultará imposible circular hasta Gilgit.

Mi destino se encuentra en el valle de Chapursán, cerca de la frontera con Afganistán y para llegar hasta Zod-Khun, la aldea desde la que comenzaré el rodaje, primero debo de recorrer la Autopista del Karakorum, hasta Sost, población fronteriza con China. Desde Sost una pista se interna hacia el valle de Chapursán, entre las montañas del Karakorum, Hindu-Raj e Hindu-Kush.

La Autopista del Karakorum es una gran obra de ingeniería, realizada gracias a la colaboración de Pakistán y China para unir las ciudades de Islamabad y Kasghar, a lo largo de 1200 Km, coincidiendo con uno de los trayectos de la antigua Ruta de la Seda. Fue inaugurada a mitad de los ochenta. Esta carretera atraviesa las montañas del Karakorum y presenta algunos de los escenarios mas impresionantes que se pueden observar desde un vehículo. Este carácter montañoso es justamente lo que hace de la KKH (Karakorum Highway) un fácil objetivo a las avalanchas de tierra y barro que se desprenden desde las vertiginosas e inestables laderas de la cordillera.

A lo largo de numerosos viajes por esta vía, he conocido sus habituales cortes de carretera, contando con el tiempo, y la paciencia, suficiente como para esperar durante días en cualquier punto del trayecto o cambiar de vehículo continuamente. Este sistema de viaje es algo natural durante los trayectos por la KKH. Pero este año, las torrenciales lluvias monzónicas que han arrasado el Noroeste del país han provocado más problemas de la cuenta y hay demasiados puentes destruidos. La reparación de todo este desastre puede llevar semanas y, actualmente, tengo que desestimar el viaje hacia los Territorios del Norte por carretera. La única alternativa es la que ofrecen los vuelos internos.

Esta forma de viaje, a priori, podría parecer mas práctica, ya que el trayecto Islamabad-Gilgit apenas dura una hora, frente al  autobús que cubre el mismo trayecto en un día largo, muy largo. Pero nunca he recurrido a esta alternativa ya que, si resulta complicado viajar a través de las montañas, sobrevolarlas a poca altura es casi imposible. A pesar de que existen tres vuelos diarios a Gilgit, casi todos se cancelan, hacen falta unas condiciones climatológicas perfectas para realizar el vuelo con seguridad. Esto provoca un gran número de pasajeros en lista de espera y unos overbooking comparables a las grandes montañas del Karakorum.

Ayer, viendo el panorama, compré un billete de avión en la oficina central de la PIA (Pakistán International Airlines) por 6.657rupias, aproximadamente unos 70 euros. Esta mañana, a las cinco, ya estaba en el aeropuerto de vuelos internos. Tras pasar los controles y esperar una fila en la que hay que espabilar, para que no se te cuele medio Pakistán, entregué mi billete y pasaporte a una simpática chica, bueno dejémoslo mejor solo en chica. Esta mujer rápidamente comprueba los datos y me comunica que mi pasaje no esta confirmado y por tanto debo salirme de la fila y esperar con un nutrido grupo de pringados, como yo, 20 minutos antes de que salga el vuelo para ver si nos hacen un sitio.

Lo de conseguir un billete confirmado debe de ser producto de algún tipo de acto de magia o hechizería para iniciados, porque aquí no lo lleva ni uno, y por mas que intento que me expliquen como se consigue confirmar, no hay manera. Yo estuve por la mañana en la oficina central y por la tarde llamé a un número que me dieron para realizar algo parecido a esto. Pero no hay manera.
Ya sólo queda arremolinarse entre mis compañeros paquistanís y alargar el brazo mas que ellos.

No pasa mucho tiempo hasta que una encargada, algo sulfurada, corta de tajo nuestras expectativas, – señores el vuelo se ha cancelado debido el tiempo climatológico.

La gente, todos paisanos que regresan a sus localidades del norte, se muestran una vez mas frustrados, algunos llevan días intentándolo. Pruebo suerte, otra vez, en la oficina de atención al viajero, para buscar la fórmula del billete confirmado. Resultado, regrese usted mañana por si hay suerte.

Ayer dormí en Islamabad, así que hoy toca en Rawalpindi, estas dos ciudades distan unos 12 Km y en el medio se encuentra el aeropuerto. Descanso un poco en el hotel, cojo fuerzas y me marcho a pasear al Saddar Bazar, en el centro de Rawalpindi.

Islamabad es la capital del país. Una ciudad casi artificial de oficinas, embajadas y algunos bazares, como el Jinnah Supermarket que concentra las tiendas y restaurantes más modernos, donde se pasea la clase social más alta. Rawalpindi representa la parte antigua, el acantonamiento de los ingleses en la época colonial, y el caos de los bazares más populares y tradicionales. Paseo por sus calles, la última vez que estuve en esta ciudad fue hace ya unos años, pero no ha cambiado demasiado. Parece como si no se hubiera producido una guerra en casa del vecino de al lado que ha salpicado sus calles con revueltas y atentados. El ambiente parece tranquilo y distendido, pero como me decía ayer un taxista (las mejores personas para ponerte al día de un lugar):
-Llevamos una temporada muy tranquila, pero no se olvide de que esto es Pakistán y en cualquier momento y cualquier lugar ocurre algo desagradable.

Paseo tranquilo, pero mirando de reojo a las esquinas. Al fin y al cabo tengo muy buenos recuerdos de este lugar y hay que dar un voto de confianza. Tanta confianza que mañana regresaré al aeropuerto con mi billete en mano dispuesto a lidiar por una plaza en un avión que posiblemente no termine de despegar, pero bueno…. hay cosas peores.

3 Responses to “Primeros días en Pakistán”

  1. Pedro says:

    Vaya, don Luis, suerte con la espera, ánimo compañero, un abrazo :-)

  2. admin says:

    Bueno, segundo vuelo anulado!!!
    Regresar’e otra vez manana para luchar por una nueva tarjeta de embarque y cruzar los dedos para que no se anule el vuelo por tercera vez. Casi un milagro!!!

  3. Ahmad says:

    Hola Luis! Me puedo figurar en qué situación estás! Pero afortunadamente la paciencia es lo tuyo, no sé si estos montes te han hecho tan paciente o esa cualidad tan espiritual la llevas dentro desde siempre… pero estoy seguro de que tú puedes! Eso sí, estás pagando tu karma, como no pasaste primero por Irán ahora tienes que aguantar el chaparrón y nunca mejor dicho. Es broma, te deseo mucha suerte y ya lo sabes que queremos ser los testigos de tus éxitos, te agradezco por querer compartirlo con nosotros, un abrazo!!!

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