Un otoño invernal

// October 19th, 2012 // Dhaulagiri 2012

Acabamos de regresar a casa después de otra expedición en el Himalaya. Otro otoño al pie de la gran Montaña Blanca y otra temporada en la que hemos sido conscientes de que hay poca, muy poca tregua durante esta estación en gigantes como el Dhaulagiri.

Según alcanzábamos el paso Francés, llegando al campo base a principios de septiembre, divisábamos una montaña en unas condiciones de nieve bastante aceptables donde los temibles problemas de avalanchas que ofrece el Dhaulagiri no eran muy aparentes. A pesar de todo, el final del monzón nos obligó a permanecer más de una semana recluidos en las tiendas del campo base bajo una constante tromba de agua.

Con paciencia transcurrieron los días lluviosos para dar paso a unas jornadas más soleadas, que rápidamente empleamos en comenzar a subir por los glaciares y aristas de nieve del Dhaula hacia los campos superiores. En pocos días nos veíamos acariciando alguna posibilidad de alcanzar la cumbre. Una dura etapa de mil metros de desnivel a gran altura conducía al campo III situado cerca de 7.600m. Tres horas antes de llegar a este campamento el viento comenzó a recibirnos con fuerza. Una vez dentro de la tienda la intensidad fue en aumento hasta, definitivamente, forzar la retirada.

El fuerte temporal fue cada día en aumento y con él las opciones de ir a la cima se disiparon. El viento dio paso a la nieve y ya en el descenso del campo III al campamento base el terreno que antes parecía aceptable comenzó a transformarse en inestable y peligroso. La montaña apenas había dado una pequeña tregua de pocos días y ya empezaba a cubrirse con su apariencia casi invernal donde la nieve y el fuerte viento hacían de la cima una fortaleza inexpugnable.

Las dos tiendas del campo III y una del campo II no pudieron resistir la fuerza del temporal y con ellas voló también la última opción de poder volver a intentar la cumbre cerrando definitivamente una temporada de pocas alternativas.

A pesar de todo acariciamos los 7.600m de esta gran montaña, pudimos subir nuestras cámaras hasta el punto más alto alcanzado por la expedición y comunicar al mundo entero lo que aquí pasó, dando lo máximo de nosotros con la mayor ilusión. Ha sido una temporada muy dura, con muchos accidentes mortales en montañas vecinas como el Annapurna y Manaslu que nos recuerdan constantemente que nos encontramos en un lugar maravilloso pero donde hay que saber respetar las reglas del juego.

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One Response to “Un otoño invernal”

  1. Esther Veganzones says:

    Hola Luis,
    Hacia mucho que no sabía de tus andurriales. Espero que esteis todos bien. aquí quejándonos del frío, que no es para nada comparable con el que sufris en la montaña trabajando.
    Desde Peñafiel os mandamos besos.

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