No sólo de píxels vive el hombre, ni la mujer.

// November 16th, 2010 // Otoño 2010

Bueno el libro ya está en el mercado. Ahora lo observo cómo un hijo que crece y se marcha de casa. Poco más puedo hacer por él. Sólo observar como se adapta a la vida, deseando que progrese con más o menos éxito.
Las primeras impresiones han sido positivas. Cuando trabajas en el silencio de tu estudio siempre temes que la reacción del público sea negativa, que te equivoques rotundamente y lo que piensas que es interesante se quede simplemente en un fiasco.
En estos días algunos amigos han ayudado a dar a conocer, un poco más, mi trabajo:

Finalcutpro.es de los maestros Pedro Alvera y Juan Ugarriza. Portal referente de esta herramienta de edición y del vídeo digital en general

Asecic.org Web de la Asociación de Cine Científico. Grupo inquieto y con gran iniciativa que promociona y divulga el trabajo audiovisual científico de realizadores y productores españoles en nuestro país y el extranjero.

Edicionesdesnivel.com Página de la editorial vinculada a desnivel.com y la librería Desnivel

Javierselva.es Blog de uno de los fotógrafos de montaña más importantes de nuestro país

A todos muchas gracias por ayudar un poco más a que este pequeño hijo salga adelante.

Pero, como reza el encabezamiento de este post, hay que tener prudencia con las nuevas tecnologías y no pecar de empacho de píxels, ya que en esto de la imagen creo que debemos de mantener un equilibrio entre digital y dígito, es decir lo que se hace con líneas de información binaria y lo que somos capaces de realizar con los dedos de nuestras propias manos. Bajo mi punto de vista debemos de mantener los pies sobre la tierra y muy apegados a élla, ya que en estos tiempos que corren tendemos a dar demasiada importancia a la tecnología, aprendiendo todo tipo de términos técnicos, desgranando las últimas novedades, antes de que salgan y se prueben en el mercado real… . Transformándonos en una especie de “frikis” tecnológicos que pierden la referencia real de para que se inventan estas cosas. Ni más ni menos que para contar historias, y las historias no se cuentan con algoritmos, si no con humanismo, y esto es algo que tendemos a olvidar en nuestras sociedades ultramodernas.

Siempre que he realizado viajes largos, ya sea por trabajo o por actividades personales, junto a mi última cámara digital he incluido mi equipo de acuarelas. Un pequeño cuaderno y una cajita de colores básicos acompañada de un pincel. Esta actividad me sirve como contrapunto a mi trabajo tecnológico de campo. En mi vida normal siempre intento compensar ambos extremos.

Las acuarelas son una de mis herramientas favoritas para atrapar el paisaje, y nunca mejor dicho, ya que esta manera de pintar está basada totalmente en el agua. Cada paisaje que dibujo utiliza la pintura diluida, exclusivamente, con el agua del propio escenario. Así, si pinto alguna montaña que se levanta sobre el glaciar Baltoro, el líquido que uso proviene del hielo del mismo glaciar. Una imagen donde aparece el río Indo está impregnada por el agua de su caudal, ctr. No es que se trate de grandes pinturas, sólo de modestos apuntes, realizados con mucho cariño y con el aporte, único, que ofrece la naturaleza. Esta manera tan clásica de retratar me sirve para compensar el uso y estudio de las últimas tecnologías digitales.

Unas veces con agua, otras con píxels, pero sobre todo intentando no olvidarme de la verdadera esencia de las cosas.

Aquí cuelgo algunas acuarelas que he rescatado de la carpeta de “viajes y expediciones”. Intentaré ir recuperando alguna más para crear una galería en este blog.

Changtok. Sinkiang-China

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