Última etapa

// August 27th, 2010 // PAKISTÁN 2010

Esta mañana he logrado volar desde Gilgit a Islamabad, tras un único intento. Ayer a las 10 de la noche conseguía confirmar mi plaza por teléfono, después de intentarlo durante todo el día. Después de unas jornadas de lluvia hoy ha amanecido despejado y, aunque parezca mentira, el avión logró despegar del aeropuerto de Gilgit destino a Islamabad.

Hace dos días que salí de Karimabad con destino Gilgit. El trayecto se vió interrumpido por un nuevo corte en la carretera. Estuvo lloviendo, desde la medianoche, y el agua provocó un desprendimiento a una hora de Karimabad, donde la única opción posible era pasar corriendo durante unos peligrosos minutos, ya que continuaban cayendo piedras, y conseguir, al otro lado, un nuevo vehículo. Así lo hice, llegando a Gilgit a media tarde.

Decidí alojarme en el hotel Medina, muy céntrico y con un ambiente muy agradable. En este lugar coincidí con algun extranjero, pasando un buen rato de tertulia, compartiendo los detalles y experiencias de cada uno. Todo parecía indicar que pasaría una jornada distendida y relajada pero, tras ponerse el sol, los acontecimientos dieron un giro completo a la situación. La melódica llamada a la oración, que inunda todo Gilgit, desde los numerosos minaretes que se extienden por la ciudad, fué dando paso a un sonido mucho mas desagradable, el de la pólvora.

Al principio pensaba que se trataba de alguna especie de petardos o fuegos artificiales, festejando el fin del ayuno diario, ya que hay que recordar que estamos en pleno Ramadán. Pero poco a poco el sonido se fue intensificando y comenzamos a sentirlo mas cerca del lugar donde nos encontrábamos.

La alarma, pronto, se comenzó a propagar por todos los lugares. La ciudad se había convertido en un campo de batalla entre clanes chiitas y sunitas. En medio el ejército intentaba poner orden, lógicamente, también a tiros.

Cuando llegué por la tarde a la ciudad me sorprendió el incremento de medidas de seguridad y control para acceder al centro, por parte del ejército. Al parecer, esa misma semana, se habían producido mas disturbios entre ambas sectas.

La rivalidad entre sunitas y chiitas se remonta al comienzo del Islam. Muy básicamente, y que me perdonen mis buenos amigos sunitas y chiítas si no logro explicarlo con el rigor que merece un tema tan delicado, tras la muerte del Profeta, la línea sucesoria directa estaba representada por su hija, Fátima y su yerno Alí.

Husseín, hijo de Fátima y de Alí, yerno de Mahoma, se dirigía a a la ciudad de Kufa para tomar posesión del califato, pero en las proximidades de Kerbala (Irak) fue asesinado por el ejército de los Omeyas, quienes a partir de entonces tomarían el poder y el rumbo de los musulmanes sunitas. Ese diez de octubre del 680 sería considerado a partir de entonces como día de luto sagrado por los chiitas. A partir de entonces el martirio y la resistencia al poder de los Omeyas marcaría el carácter de este grupo.

Han pasado siglos desde la batalla de Kerbala, pero la rivalidad entre ambos grupos continúa latente, y en ciertas zonas se intensifica aún más. Pakistán es una República Islámica donde la mayoría de la población es sunita. Solo en Baltistán existe mas presencia chiita. Gilgit representa una encrucijada de caminos, de cordilleras y de religiones. En este lugar cada secta se ha desarrollado como auténticos clanes, disputándose el control de muchos aspectos de la ciudad.

En ocasiones los intereses chocan, produciéndose enfrentamientos, más o menos importantes. Como he comentado antes, hace unos días, se había producido un asesinato, y los ánimos se encontraban a flor de piel. Posiblemente el ayuno diario y los problemas de suministros de combustible y alimentos crispó aun más los nervios, empeorando la situación.

El sonido de fusiles y ametralladoras se intensificaba cada vez más, sintiéndolos a muy poca distancia del lugar donde nos encontrábamos. La confusión de la oscuridad y de la incertidumbre ante tan triste expectáculo nos obligaba a permanecer quietos, con pocas opciones de reacción. El fuego cruzado se prolongaría durante más de cuatro horas. No quedó mas remedio que irse a la cama para intentar conciliar el sueño y soñar con que pronto acabara todo.

La mañana siguiente el bazar, normalmente bullicioso, aparecía como un pueblo fantasma. La mayoría de los puestos permanecían cerrados y apenas había gente por las calles. Las noticias eran contradictorias, se hablaba de dos muertos o de ninguno. Estaba claro que el tiempo de permanecer en Gilgit se había acabado y debía intentar salir de este lugar cuanto antes.

Fuí a visitar a mi amigo Abdul, y rápidamente me invitó a su casa, a las afueras de la ciudad. Después de charlar animadamente y tomar algún té comencé los preparativos para el viaje hacia Islamabad. Compré un billete de avión para volar hacia la capital del país, la opción mas cómoda pero incierta. Intentaría volar durante dos días seguidos, si no lo conseguía me vería obligado a realizar el viaje por tierra, usando transportes locales para sortear los desprendimietos. El plan de retorno ya estaba trazado, así que decidí relajarme y esperar a ver lo que sucedía en las próximas jornadas.

Esta mañana he logrado volar hacia Islamabad, a la primera!. Un recorrido maravilloso, cuando es posible realizarlo, que atraviesa las inmediaciones del Nanga Parbat (8.126 m).

Y ahora me encuentro aquí, en Islamabad descansando y añorando el camino recorrido, pero con la satisfacción de haber realizado un trabajo que, creo, interesante y bonito y que muy pronto comenzaré a montar, en la mesa de operaciones de mi estudio, diseccionando cada plano, eligiendo cada corte, para crear una bonita historia que espero esté a la altura del valor humano de los pastores y habitantes del valle de Chapursán.

El camino para realizar este proyecto ha sido un poco más duro que en otras ocasiones, pero yo me marcho a la comodidad de mi país, a pesar de que tanto nos quejemos de la crisis. Aquí quedan los que han sido compañeros durante mi viaje, viviendo en un país muy complicado en uno de sus peores momentos políticos, afectado gravemente por los desastres naturales y con expectativas muy poco optimistas.

Espero de todo corazón que el rumbo de este país, al que tanto afecto tengo, y que tan importante ha sido en mi vida, cambie pronto y que todos veamos renacer a un Pakistán mucho mas estable y próspero.

Mis próximas noticias serán ya desde España, junto a mi mujer Mari Ángeles y mis hijos Lucía y Darío, a los que tanto he echado de menos, y que tanto me ayudan en hacer realidad estos proyectos. Intentaré, muy pronto, enseñaros el resultado de este trabajo esperando que os guste.

Un abrazo a todos y hasta pronto
Luis Miguel López Soriano

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