Navegando por el Karakorum

// August 15th, 2010 // PAKISTÁN 2010

Parece que todavía tengo una última oportunidad para contar mi última crónica antes de internarme en el valle de Chapursán. En este momento estoy en Sost, llegué ayer después de un largo viaje de dos días desde Gilgit. Normalmente esta distancia se cubre en una jornada.
Otra vez la carretera se presentaba “accidentada”, como ya viene siendo de costumbre y en mi camino encontré varios desprendimientos que me obligaban a cambiar de vehículo. Pero sin duda el tramo más sorprendente es el que presenta un gran lago, generado este invierno por el desprendimiento de una montaña. Ya conocía de su existencia, pero no pude evitar quedarme con la boca abierta al observar, que por donde antes circulaba la KKH ahora se extendía un enorme lago de cerca de 35 Km de largo.
Podríamos decir que se trata de un maravilloso paisaje, si no fuera por que este accidente sepultó aldeas enteras donde murió un gran número personas. En Europa apenas tuvo ninguna repercusión.
Para llegar, desde Gilgit, a su orilla hay que atravesar una zona muy expuesta a las avalanchas y corrimientos de tierra. Viajo en una pequeña furgoneta, donde nos apilamos alrededor de veinte personas. Según nos acercamos a la zona comienza a llover. Rápidamente se abre un debate, si debemos de continuar o dar marcha atras. El agua es el elemento que más fácilmente provoca los deslizamientos del terreno, y la gente les tiene bastante miedo, no me estraña.
Al final continuamos. Llegamos al lugar donde se produjo el enorme desprendimiento, origen del lago. Realmente parece que se cayó una montaña entera, y lo peor es que el terreno continúa siendo muy inestable, y no paran de caer rocas. Atravesamos la lengua de la avalancha caminando, hasta el margen del lago.
Hemos llegado un poco tarde, son más de las seis, y posiblemente ya no venga ninguna barca. Lógicamente este es el único medio para recorrer el valle inundado. Esperamos hasta que anochece, pero no hay suerte. Regresamos hasta la localidad de Aliabad, a unas dos horas de distancia, donde dormimos.
A la manana siguiente reemprendemos el viaje. Todavía tendremos que esperar unas dos horas para que llegue una barca. La gente se apelotona en la accidentada orilla, yo me sitúo rápidamente en el interior de la barcaza y busco un rincón para mí y mi petate. Me comentan que la capacidad de la embarcación es para unas 70 personas, pero creo que vamos algunos más.
Comienza la travesía por el lago. Todo aparece completamente inundado, por donde años anteriores había circulado en coche, serpenteando por las curvas de la Karakorum Highway, ahora sólo hay agua, nada más que agua. No quiero pensar demasiado todo lo que hay sepultado bajo su superficie.
El trayecto dura unas dos horas. En la otra orilla esperan furgonetas para recojer a los viajeros, pero todavía tendré que volver a cambiar de vehículo debido a varios desprendimientos y la ruptura de un gran puente. Este último lo salvamos a través de una tirolina que han improvisado con un cable de acero y un cajón.
El último tirón y por fin llego a Sost, la última población pakistaní antes de la frontera con China, y punto de encuentro con mi amigo Alam Jan Darío que lleva cuatro días esperandome.
Segunda parte del viaje terminada. Ahora sólo queda llegar a Zood Khun, pueblo de Alam Jan, que me servirá de base para realizar mi trabajo. Decidimos comprobar la validez de las cartas que traigo desde Gilgit, y nos pasamos por el puesto de policía de Sost. Parece que puede haber suerte, aunque hasta que no me vea en Chapursán no me lo terminaré de creer.
Ya falta menos para mi destino final. Creo que ya no encontraré comunicación posible para mandar crónicas, aunque uno no deja de sorprenderse. Así que espero dar buenas noticias en mi próximo post, dentro de unos siete o diez días.
Un abrazo a todos.

5 Responses to “Navegando por el Karakorum”

  1. Rodrigo says:

    Hola Luis,
    muy buena crónica, espero que puedas seguir para adelante.
    Un abrazo,
    Rodrigo

  2. Javier says:

    Me ha sorprendido gratamente vovler a leer cronicas tuyas, parece inaudito hasta donde puede llegar internet.
    Mucha suerte.
    Abrazos.
    Javier

  3. Pedro says:

    Luis, es alucinante lo que nos cuentas, no dejo de abrir la boca del asombro. Oye, ¿a través de qué medio puedes escribir estas crónicas desde allí?.

    Abrazo, sigue adelante,

    Pedro

  4. Feliciano says:

    Impresiona la capacidad de iniciativa privada de este pueblo ante la adversidad, y sin una estructura de gobierno homologable. Furgonetas de desprendimiento en desprendimiento, un derrubamiento forma un lago y a los pocos días ya hay un barco dispuesto a llevarte,
    Ánimo. Feliciano

  5. Rogelio Abraldes says:

    Increíble, Luis, buena suerte con todo, ya sólo tu periplo merece un documental.

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