Días intensos

// March 15th, 2016 // Nepal invierno/primavera 2016

Este último mes ha sido realmente intenso. Creo que cuando suceden demasiadas cosas y no da tiempo a escribir sobre ellas es un indicador de que todo va muy bien. Así se han desarrollado las últimas semanas.

A principios de año veía completado un trabajo que había estado fraguando durante años, el libro “Montañas de Agua”, una recopilación de cincuenta acuarelas realizadas durante viajes y expediciones por las montañas de Asia. Dibujadas con el agua de glaciares, ríos y arroyos, al pie de las grandes cordilleras. Un recorrido desde Irán al Tíbet pasando por las cordilleras de Afganistán, Tayikistán, Sinkiang, Pakistán, India y Nepal. Gracias a la Editorial Desnivel este proyecto, que llevaba dando vueltas durante mucho tiempo, salía a la luz.
El 4 de febrero, junto a mi amigo Carlos Soria, quien tuvo la gentileza de escribir el prólogo del libro, pude presentar oficialmente “Montañas de Agua” en la Librería Desnivel.
Unos días después salía de viaje hacia Nepal. Me adelantaba a mis compañeros de expedición para poder seguir trabajando en los proyectos que habíamos iniciado el otoño pasado con nuestra asociación “Ayuda Directa Himalaya”.
Por delante teníamos un intenso programa para cumplir todo lo que nos habíamos propuesto. Queríamos visitar la aldea de Lomsa (Lwasa) en Dolakha y la de Pawei en Solukhumbu, para comprobar que las obras de las dos escuelas se habían llevado a cabo correctamente y al mismo tiempo inspeccionar un nuevo proyecto de ayuda a comunidades remotas a través de la reconstrucción de escuelas en la región de Gorkha, epicentro del terremoto de la pasada primavera.
Apenas había llegado a Kathmandú y rápidamente nos dirigimos, tras 13 horas de autobús y unas pocas caminando hacia Lomsa (Lwasa). Allí pudimos comprobar que las obras estaban terminadas con éxito y la participación de toda la comunidad había cumplido nuestras expectativas. Tras realizar los últimos pagos a los trabajadores decidimos encargar nuevos bancos y mesas, para las tres clases que construimos.
Después disfrutamos de la fiesta de inauguración que esta población nos había preparado, con actuaciones a cargo de los alumnos y discursos de los representantes de los diferentes grupos que habían participado, aportando una total transparencia frente a la población.
Al día siguiente regresamos a Kathmandú para dirigirnos, sin pausa, hacia otra remota aldea, Dorath, en la región de Gorkha.
Tras recibir una carta solicitando ayuda para reconstruir la escuela, destruida por el terremoto, pudimos comprobar personalmente todos los datos. Nos reunimos con los representantes de la comunidad, escuela, asociación de mujeres, ancianos y los diferentes gremios para analizar las necesidades y elaborar un presupuesto para construir cinco clases nuevas con materiales sólidos. El cemento, herramientas y cinc para el tejado lo enviaremos desde la localidad de Arugath. Firmamos todas las partes y entregamos un primer pago para que, cuanto antes, comenzaran las obras.
La última visita sería a la aldea de Pawei en Solukhumbu. Tras viajar a Salleri y caminar durante una larga jornada llegamos a esta bonita localidad, donde podemos comprobar que las obras están perfectamente ejecutadas y casi terminadas, a falta de pintar las paredes y fachada y solar el suelo con cemento. Nos dirigimos caminando hasta el mercado de Sotan, a unas horas, para encargar todo lo que hace falta para dar por finalizada esta obra. En Pawei también disfrutamos de una cálida acogida y fiesta de inauguración.
No tengo más remedio que regresar a Kathmandú, ya que mis compañeros de expedición están a punto de llegar a Nepal. El 26 de febrero Carlos Soria y el resto del equipo aterrizan en Kathmandú, donde los espero.
Las últimas dos semanas las hemos pasado juntos, en el maravilloso valle del Khumbu, aclimatándonos a la altura para afrontar adecuadamente nuestra ascensión al Annapurna (8.091m). Hemos disfrutado de este rincón del Himalaya que, a pesar de haberlo visitado en frecuentes ocasiones, siempre nos sorprende y maravilla.
Mañana partiremos hacia el campo base del Annapurna, donde viviremos las próximas semanas soñando con pisar la cima de una de las montañas más altas y bellas de la Tierra.

Leave a Reply