Destino Chapursán

// August 13th, 2010 // PAKISTÁN 2010

Hoy al final he tenido que pasar todo el día en Gilgit enfrentándome con uno de los mayores peligros que se puede topar uno por estos lugares: La burocracia.

Ayer por la noche logré hablar con Alam Jan Darío, mi contacto en Chapursán, y me comentó que muy recientemente están cerrando el valle a los extranjeros, debido a su proximidad con la frontera afgana. Por lo que debo intentar conseguir en Gilgit algún tipo de carta o permiso para acceder a Chapursán. Si no es así tendremos que cambiar de planes rápidamente.

Por la mañana se presenta un familiar de Darío en la habitación del hotel, un chico joven. Llama por móvil a su primo y me lo pasa directamente, es la primera vez que hablo con mi compañero. Me confirma las malas noticias y me ratifica que tenemos que intentar conseguir algún papel que nos acredite. Él se encuentra en Sost, última población pakistaní antes del Khunjerab Pass, un paso sobre los cuatromil metros que atraviesa la Karakorum Highway hacia China. Desde Sost también comienza la pista que lleva a Zod Khun, el pueblo de Darío, en Chapursán. Me comenta que ha necesitado dos días en recorrer una carretera que habitualmente se cubre en unas cuatro horas de jeep. La Autopista del Karakorum también se encuentra cortada, en diferentes puntos, a lo largo del valle de Hunza, por lo que el viaje desde Gilgit/Sost/Zod Khun se presenta muy complicado.

El norte de Pakistán esta completamente incomunicado por carretera. En Gilgit no hay electricidad durante el día y el combustible comienza a escasear. La gente empieza a estar muy preocupada, ya que no pueden llegar los camiones de abastecimiento ni desde el sur del país ni desde China.

Hoy no puedo desayunar, ha comenzado el Ramadán y me encuentro todos los chiringuitos cerrados. En ayunas comienzo la batalla burocrática. Nos dirigimos al “Home Security”. Nos explican que debo escribir una carta solicitando el permiso y adjuntar fotocopia del pasaporte. En la misma puerta de la oficina relleno, rápidamente, un página de mi libreta. Casi me la tiran a la cara, – ” No hombre, por lo menos utiliza un papel mas grande…”

Bajo al bazar, compro un folio y escribo una carta muy diplomática. Regresamos a la oficina, en esta ocasión nos pasan directamente con el director. Está rodeado de paisanos en medio de una discusión acalorada. Muy delicadamente le expongo el problema. Parece ser que él no puede hacer gran cosa, el tema depende el Ministerio de Turismo, por lo menos me estampa una firma con la anotacion: “echar una mano al pobre chaval” (bueno, más o menos…).

La Oficina de Turismo está en la otra punta de Gilgit. Nos recibe el director, parece amable. Comprueban que actualmente la zona esta abierta, oficialmente, pero la policia quiere cerrarla. Consigo que me escriban una carta de su puño y letra, con sello oficial estampado. Por lo menos ahora tengo dos papelitos para enseñar, ya veremos que ocurre a la hora de la verdad.

Me relajo un poco más y quedo en verme con Darío en uno o dos dias en Sost. Mañana temprano comenzaré el viaje por el Valle de Hunza, un maravilloso cañón que se abre paso entre montañas de casi ochomil metros. Sé que tendré problemas con la carretera, por si fuera poco hace unos meses una tremenda avalancha provocó una inundación en un sector del valle, transformando la carretera en un gran lago, que ahora hay que atravesar en barca.

Decido aligerar mi equipaje y dejo en Gilgit algo de material pesado de alta montaña. A mediodia me traslado a la casa de Abdul Qayum, un viejo amigo pakistaní que vivió durante años en España y que desde hace años ejerce, casi, de embajador español en Gilgit. Desde el fresco jardín de su casa disfruto de un atardecer espectacular sobre el Rakaposhi, un gigante cercano a los ochomil metros que sirve de anfitrión principal del valle.

Mañana salgo hacia Chapursán, o por lo menos eso intentaré. Creo que las comunicaciones a partir de ahora serán practicamente imposibles. Si no hay noticias mías dentro de poco es que todo va bien. Como dicen por ahí “no news, good news…”

6 Responses to “Destino Chapursán”

  1. Pedro says:

    Pues aunque a los que te seguimos nos puedan doler las “no news”, esperamos que te vaya muy bien amigo :-) .

  2. Javier says:

    Hermano, tu tenacidad, decisión e ilusión te acerca paso a paso a tu objetivo, espero que cuando retomemos la comunicación sea para contar como ha ido el rodaje de los documentales.
    Inshala.
    Un abrazo fuerte

  3. Ahmad says:

    Hola Luis! Antes que nada dime, en medio de ese calvario, ¿cómo tienes acceso a Internet…? No sé…, me imaginaba que estabas hasta la médula en charcos, barros…, llevando mucha carga…, todo lo que a ti te gusta, me imagino cómo deberías de estar ahora, y lo curioso es que, ¿sabes?, si en la mismísima España no podemos programar una cosa correctamente imagínate en un país como Pakistán o Irán… Una vez más tu paciencia y buen humor han podido con las dificultades que te has encontrado en el camino, sólo falta que me digas, a mi y a quienes te siguen, si vale la pena aguantar el chaparrón que te ha caído encima (nunca mejor dicho) y los dolores de cabeza que has tenido. ¡Ánimo y sigue adelante!, ¡un abrazo muy fuerte!

  4. Feliciano says:

    Luis, me ha impresionado mucho saber hasta donde se puede llegar con una tarjeta de credito de Ibercaja.,
    Admirable tu periplo, ánimo. Feliciano

  5. javier says:

    Suerte Luis.
    Un fuerte abazo

  6. Rafa i Coral says:

    Hola Luis, estamos pasando unso dias con tu mujer y tus hijos (todavía no conocíamos a Darío). Estamos un poco intranquilos dada la actual situación por ahí, aunque conociéndote, imaginamos que tu lo llevas bien. Deseamos que todo salga bien y regreses a casa como siempre.
    Saludos también de Angel y Belén.

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