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Estilos, filosofías y comportamientos

// March 10th, 2011 // 1 Comment » // Invierno 2010/11

Recientemente he estado disfrutando de una serie de documentales de la BBC “Human Planet”. Una colección imprescindible para todo aquel mínimamente interesado por el documental etnográfico o simplemente para cualquier persona que tenga ganas de disfrutar de unas imágenes impresionantes que narran a un ritmo trepidante apasionantes historias sobre la aventura del hombre en diferentes rincones del planeta. Una realización exquisita y unos planos rodados con un planteamiento de superproducción cinematográfica. Grúas, travellings increíbles, tomas aéreas desde ingenios aerostáticos…Rodando en todo momento la actividad de hombres que habitan en regiones remotas e inaccesibles. Repeticiones y repeticiones del mismo plano hasta conseguir la toma perfecta.

Para que toda esta infraestructura funcione como un engranaje meticuloso es imprescindible un numeroso equipo humano de técnicos, operadores, productores, investigadores…. sin duda un pequeño ejército. El resultado, una gran película documental.

A pesar de que disfruto ingiriendo horas y horas de sesión continua sin parpadear no puedo evitar plantearme un pequeño dilema. ¿Qué relación de realidad/ ficción contienen estos programas? Lo que estamos viendo es fruto de escenas ensayadas, de situaciones intencionadas, de personajes contratados, por tanto ¿Dónde está el límite del documental hasta convertirse en ficción?.

No olvidemos que estamos rodando pequeñas sociedades que habitan en zonas aisladas, muy sensibles a la influencia externa. Aquí se me presenta el segundo dilema. ¿Cómo puede afectar a la vida cotidiana de estas comunidades la invasión de un gran equipo de trabajo que pretende contar su vida diaria?, y por tanto el producto que recogen las cámaras tras horas de exhaustivo trabajo ¿qué tiene de espontáneo y natural?

Lógicamente este dilema se produce desde el momento que usamos una cámara para recoger la realidad. ¿Cómo distorsiona esta realidad la simple presencia de la cámara?

Esto puede parecer totalmente irrelevante si el resultado es un producto de una calidad tan elevada como la serie “Human Planet”, pero… en el trabajo etnográfico, referente al ser humano ¿Hay sitio para la ética del “estilo”? ¿Tiene importancia el cómo lo hacemos frente al resultado final y comercial?. No olvidemos que estamos tratando con pueblos, sociedades de hombres y mujeres con sus propios códigos, costumbres y comportamiento. ¿Es importante que nuestros propósitos afecten lo mínimo posible al ritmo cotidiano de estas personas manteniendo una filosofía de “trabajo limpio”, o todo vale por el resultado?

En mi modesta opinión siempre he dado gran importancia a la filosofía de trabajo ligero frente a una infraestructura pesada, inspirada por el gran respeto que siento hacia los habitantes locales. Todo comienza desde la elección del equipo humano, el mínimo. Una o dos personas pasan desapercibidas mucho más rápidamente que un equipo numeroso y crean menos impacto. Las grandes expediciones nunca llegan a adaptarse a las sociedades locales intentan trasladar su propia sociedad y costumbres a cualquier rincón del mundo.

En mi trabajo, uno de mis principales objetivos es hacerme invisible. Cuando la gente comienza a acostumbrarse a mi presencia y la de mi cámara es el momento de empezar a grabar, cuando ya nadie me mira ni a mí ni al objetivo. Para conseguir esto a veces tengo que esperar horas… o días.

Hacerse invisible no significa grabar con cámara oculta, en ningún momento quiero aprovecharme de la gente, no ruedo ni un sólo plano si el individuo no está de acuerdo y es consciente de ello. La única diferencia es que yo debo de adaptarme a su ritmo no él al mío, ni a mi guión.

Me gusta viajar solo o mínimamente acompañado, con un equipo ligero, intentando mantener una buena calidad de fotografía. Pero sobretodo adaptarme al medio y las sociedades que visito, con el máximo respeto. Lógicamente los resultados no serán ni cercanos a los de la BBC, pero… la vida es sencilla y en esa sencillez se encuentra la belleza de lo espontáneo.

No pretendo con estos párrafos redactar códigos de conducta ni establecer los límites que separan la realidad de la ficción, simplemente exponer un punto de vista personal, la importancia, para mí,  del viaje, la integración y el respeto. Aunque, por supuesto, continuaré devorando y disfrutando de los maravillosos documentales de series como “Human Planet”.


Historias de fin de año

// December 30th, 2010 // No Comments » // Invierno 2010/11

En estos días de cambio de año es fácil caer en los tópicos de reflexiones y balances de lo acontecido, de promesas y propósitos para la siguiente temporada. Creo que intentaré evitarlo, así como de lamentos y purgaciones por la crisis. Sólo queda seguir caminando hacia adelante, luchando por los proyectos en los que mantengo ilusión, intentando cada día realizar mejor el trabajo cotidiano, aprendiendo y perfeccionándome, aunque el proyecto encargado no sea el que más me apasione o apetezca en ese momento.

Últimamente he estado trabajando en un documental relacionado con los oficios tradicionales de la sierra de Guadarrama, Una buena excusa para salir caminando desde mi casa, es lo bueno de vivir a pie de monte, armado con cámara y trípode, y dejar correr las horas del día rodando de risco en risco, perdido entre los pinares, disfrutando, todavía más de esta maravillosa sierra. Una mañana amanece cubierto de nieve, otra con sol radiante, todo vale.

Pero estas montañas no son sólo piedra y bosques. La historia de muchos hombres está escrita en sus cimas y valles, no sólo de los que nos hemos acercado a élla de una manera más o menos ociosa, si no de los que se han dejado los años y la vida recogiendo las leñas muertas del pinar, pastoreando rebaños y pernoctando noche tras noche en pequeños chozos, conduciendo carretas de bueyes por los collados. Pastores, gabarreros, vaqueros, carreteros, carboneros, hacheros… aventuras humanas de supervivencia en un medio bello pero hostil. Sin duda el paisaje que hoy día disfrutamos se debe en gran parte a la actividad de estos hombres que, a través de su trabajo, lograron un equilibrio con el entorno.

Es muy interesante observar como el desarrollo de estas actividades en diferentes partes del mundo tiene un gran paralelismo. El sistema de trabajo de los pastores de Chapursan, que estuve rodando el verano pasado en Pakistán, cerca de la frontera con Afganistán, es prácticamente el mismo al de un cabrero que pudiéramos encontrar en la sierra de Gredos. La principal diferencia es que en lugares como el Karakorum o el Hindu Kush podemos ser testigos de un arte milenario que hoy día continúa manteniéndose en activo. En nuestras montañas, actualmente, apenas encontramos alguna huella de estos hombres y lo peor, sus últimos representantes se nos están marchando poco a poco.

Cuando afronto un trabajo de este carácter siento, en cierta manera, la responsabilidad de recoger un testimonio que está condenado a extinguirse y por tanto es imprescindible guardarlo, aunque sea en mapa de bits. Para que perdure al paso del tiempo. Como me comentaba hace poco un amigo. Quizás, dentro de unos años, cuando estos maestros hayan desaparecido totalmente, nuestros hijos, nietos o bisnietos se pueden ver obligados a consultar estas fuentes digitales para aprender de nuevo oficios, olvidados, que mantuvieron durante siglos al hombre, ante la imposibilidad de sobrevivir a un sistema excesivamente ficticio.

Estas imágenes corresponden a fotogramas de mi último trabajo en la sierra de Guadarrama. Espero poder colgar algunos vídeos dentro de poco.