Khumbu, el hogar de los sherpas

// April 13th, 2014 // No Comments » // Nepal 2014

A lo largo de diferentes viajes por este lugar he ido observando, leyendo y recogiendo datos sobre uno de los pueblos de montaña más interesantes del Himalaya.

El valle del Khumbu alberga algunas de las maravillas naturales más impresionantes de la Tierra pero, sin duda, el pueblo sherpa, su cultura y forma de vida, son uno de los factores más importantes que hacen único este lugar.

El valle del Khumbu se sitúa en el norte de Nepal, al pie de la montaña más alta de la Tierra, el Everest, haciendo frontera con el Tíbet.

Su paisaje se transforma desde los bosques de pinos, cedros y enebros, salpicados por la flor del rododendro, hacia los pastos de altura y los grandes glaciares, para alcanzar el punto más elevado del planeta (8.848m). Por estos parajes todavía se pueden encontrar animales como: el ciervo almizclero, el tar e incluso algún ejemplar del esquivo leopardo de las nieves.

En medio de una naturaleza desbordante, caracterizada por grandes desniveles, una orografía tremendamente abrupta y una cota entre los 3.000 y 8.000 metros de altura, ha logrado adaptarse y sobrevivir  el pueblo sherpa.

La palabra sherpa se asocia popularmente al oficio de porteador de altura, y en muchas ocasiones se olvida, o simplemente ignora, que más allá del trabajo que estas personas puedan desempeñar temporalmente en las expediciones, “sherpa” realmente corresponde al nombre de uno de los pueblos más importantes del Himalaya.

Esta etnia, que habita a los pies de las grandes montañas de Nepal se encuentra repartida, principalmente, entre los valles de Solo-Khumbu, Makalu y Rowaling.

Su origen se remonta a un grupo de familias que emigraron desde el este del Tíbet hace, aproximadamente, 400 años. Su nombre “sher-pa” proviene de las palabras; “shar” (este)  y “pa” (gente), conocidos como la “Gente del Este”.

En el valle del Khumbu se asentaron a lo largo de laderas muy pronunciadas que modelaron en forma de terrazas para facilitar la agricultura, buscando una orientación hacia el sur que favoreciera las cosechas. Los productos principales que se obtienen son: patata, cebada y trigo sarraceno, con el que se elabora el “tsampa”, harina de gran valor nutritivo que se mezcla con muchas comidas.

Namche, Thame, Khumjun, Khunde, Porthse y Pangboche son las aldeas del valle más importantes. La altura de estas poblaciones se sitúa por debajo de los 4.000m. Además de estos pueblos, donde se ubica la residencia principal de cada familia, se establecen diferentes asentamientos temporales. Un entorno adverso y duro exige optimizar todos los recursos del medio, buscando el mayor aprovechamiento posible del terreno en función de cada estación del año. Se diversifica el trabajo en varias alturas para conseguir incrementar el número de cosechas y permitir el movimiento del ganado en busca de pastos.

Se conoce como “gunsa” (lugar de invierno), los asentamientos  temporales a menor altura, protegidos de los rigores invernales.”Yersa” (lugar de verano) destinado principalmente al cuidado de los rebaños en busca de los pastos de altura, especialmente abundantes durante las lluvias del monzón, que en estos valles se desarrolla entre los meses de junio y septiembre. Un ejemplo de yersas son: Pheriche, Diangboche, Lobuche y Gokyo. Por último también pueden usarse refugios aislados, normalmente en los lugares de pastoreo más elevados y remotos, conocidos como “resas”

El ganado, principalmente, está formado por yaks, un bóvido característico del Himalaya clave para la supervivencia de estos pueblos, que ofrece recursos tan importantes como: transporte, abrigo (lana), alimento (carne y leche) y combustible. Sus excrementos son la fuente principal para mantener el fuego del hogar ya que la leña es muy escasa.

Aunque el animal es conocido popularmente como “yak”, este nombre sólo define a los ejemplares del género masculino, a las hembras se les denomina “nak”. Además se realizan diferentes cruces con vacas y toros para buscar el mayor rendimiento de los animales en cada situación. Los ejemplares cruzados machos resultan estériles pero sirven para realizar  funciones de tracción y transporte en zonas bajas, ya que el organismo de los yaks no suele adaptarse a la vida por debajo de los 3.000m. Estos animales se conocen como “dzopchioks” (zopkioks). Las hembras cruzadas se denominan “dzooms” (zums), ofrecen una mayor y más nutritiva producción de leche que las nak.

El comercio a través de las montañas del Himalaya con el Tíbet supuso durante siglos uno de los principales pilares en la economía del Khumbu. Cruzando el paso Nangpa-La, las caravanas formadas por yaks transportaban los productos obtenidos en el país vecino hasta la plaza de Namche Bazar, donde se intercambiaban por arroz, grano o té procedente del sur. Los sherpas disponían del monopolio de esta ruta y sellaban sus relaciones comerciales con otros pueblos a través de un contrato basado en la amistad y confianza denominado  “mit” o “thouwu”. De esta manera alcanzaron  prosperidad y gran desarrollo. Este progreso se ve reflejado en las características de las casas sherpas. No sólo se trata de un espacio básico y austero destinado a la supervivencia. Las viviendas principales se decoran con madera labrada y pintura policromada y muy a menudo incluyen una estancia a modo de capilla particular. La planta baja suele destinarse al ganado, generando calor para transmitir a la planta superior, donde se desarrolla la vida cotidiana. Aquí, una sala de estar principal, sirve para reunir a la familia alrededor del fuego de la cocina, alimentado con los excrementos del yak.

A finales de 1950 la invasión china en el Tíbet fuerza un bloqueo en las comunicaciones a través del Himalaya quedando prohibido el paso de las caravanas por el gobierno de la República Popular China. Esto supuso un serio revés a la economía de los habitantes del Khumbu. Pero en 1953 Nepal abre sus fronteras a los extranjeros, que hasta ahora permanecían cerradas, permitiendo la entrada al turismo y las expediciones de montaña, iniciando así un nuevo mercado económico.

Previamente, en Sikkim ya se habían comenzado a contar con sherpas para colaborar con expediciones de alta montaña dirigidas por occidentales. Los primeros trabajadores de altura eran emigrantes de los valles del Khumbu que se habían dirigido a esta región del noroeste de la India en búsqueda de otras oportunidades. Pronto ganan reputación, gracias a su gran fortaleza y adaptación a la altura extrema. En 1953 la expedición británica liderada por Sir John Hunt alcanza la cima del Everest desde Nepal. El trabajo de los sherpas ya está ligado inevitablemente a las ascensiones de las grandes montañas del Himalaya. El turismo y las expediciones permiten a este pueblo encontrar una nueva fuente de ingresos, participando como guías, porteadores y ofreciendo sus casas como “lodges” (albergues). Desde entonces las caravanas de yaks se dirigen frecuentemente hacia los campos bases de las montañas más altas de la Tierra.

La religión Sherpa procede de las sectas más antiguas del Budismo Tibetano Nyingmapa. Siendo seguidores del maestro Guru Rimpoché.

Tengboche es el principal monasterio del Khumbu y uno de los primeros que fueron construidos en el valle. A lo largo de su historia ha sufrido varias remodelaciones. Alberga aproximadamente 50 monjes.

El universo de los sherpas, al igual que el de otras comunidades similares del Himalaya, está rodeado de una simbología integrada en un sistema de vida adaptado a un medio complejo y hostil. La influencia de cultos animistas o religiones más antiguas como el “bon” están presentes de alguna manera en la vida religiosa, otorgando santidad a lugares naturales como montañas, lagos y árboles. Las cumbres sirven de residencia a deidades, algunas montañas son sagradas como el Cho Polu, se adornan con “katas” (especie de bufanda para ofrecer bendición) y banderas de oración los enebros más antiguos, manantiales, collados y pasos.

Las banderas de oración, conocidas originalmente como “caballos de viento”, purifican con su presencia todos los rincones del Khumbu. Se suceden en una serie de cinco colores consecutivos, que representan diferentes elementos: azul-espacio, blanco-agua, rojo-fuego, verde-aire y viento, amarillo-tierra.

Sobre la superficie de cada bandera se escriben oraciones (mantras) que el viento se encarga de transmitir a través del aire.  También se pueden disponer a lo largo de un mástil con apariencia similar a una bandera.

Otros generadores de oración son los múltiples molinillos que adornan los templos y caminos. En su interior también se escriben mantras que son recitados gracias al movimiento generado por la mano del viajero o por sistemas naturales, como la corriente de un río.

A lo largo de las sendas que recorren el valle del Khumbu muchas piedras, de tamaño más o menos considerable, se encuentran talladas con oraciones, repitiéndose mantras como “Oh mani padme hum” que describe la iluminación del individuo al despegarse del cieno que le sujeta en el fondo del estanque para traspasar la superficie del agua, al igual que una flor de loto. También se realizan amontonamientos de losas, de diferentes medidas, formando muros “manis”. Todos los elementos, de carácter sagrado que se encuentran por el camino deben de ser rodeados en el sentido de las agujas del reloj para conseguir un buen “karma”.

Las stupas o chortens, son otro de los monumentos religiosos del valle del Khumbu. Se encuentran en zonas de paso, a la entrada o en el interior de poblaciones importantes. Suelen albergar reliquias y representan los diferentes elementos cósmicos, desde la base cuadrada, relacionada con la Tierra, hacia la parte superior representada por una luna creciente, simbolizando la unión entre nuestro planeta y el cosmos. El tercer piso, referido a la morada de los dioses se adorna habitualmente con los ojos de Buda.

Las pujas (celebraciones religiosas) están compuestas por una serie de ritos impartidos por un lama, o persona cercana a la clase monástica, donde se quema enebro y realizan ofrendas con el objetivo de obtener la bendición para algún propósito determinado. Los sherpas que participan en una expedición nunca comenzarán la ascensión a la montaña sin haber realizado previamente una puja. Nada puede quedar en manos del azar para sobrevivir con éxito en un entorno tan particular como el que rodea al valle del Khumbu, entre las montañas más altas del Planeta.

Luces del Tíbet

// September 26th, 2013 // No Comments » // Sisha Pangma 2013

Llevamos cerca de veinte días en el Tíbet, encaramados al Techo del Mundo, oteando este paisaje único modelado por un altiplano de tierra ocre y tostado, salpicado por cumbres nevadas y envuelto en un aire enrarecido que nos recuerda constantemente la gran altura a la que vivimos. Desde que dejamos Nepal la cota nunca ha bajado de los 4.000m.

Parece que en un lugar tan inhóspito como el Tíbet no pudiera haber sitio para la vida, que su único sentido fuera la simple contemplación de un paisaje extraordinario pero al mismo tiempo hostil.

A pesar de todo, a lo largo del camino, se suceden aldeas diseminadas por el altiplano. Poblaciones adaptadas a estas condiciones tan excepcionales. Rebaños de yaks conducidos por endurecidos ganaderos que muestran en sus rostros la huella que deja una vida entera bajo los rigores del Techo del Mundo.

Su sonrisa, casi perenne, y una mirada espontánea y sencilla transmiten simplemente felicidad. Esa felicidad que nos parece imposible de alcanzar si no estamos rodeados de un complejo entramado de circunstancias que nos puedan proporcionar lo que entendemos por bienestar y que, a menudo, nos conducen a la frustración.

Aquí todo parece mucho más sencillo. Siempre me resulta divertido comprobar como se puede establecer el diálogo entre personas que no controlan ni una palabra en común, con el simple deseo y disposición de querer comunicarse.

Nuestro destino, acompañados por pastores y sus impresionantes yaks, que transportan nuestra carga, nos han conducido en esta ocasión al pie del Shisha Pangma (8.027 m.) el único ochomil que se encuentra totalmente en territorio tibetano. Una montaña que se levanta en esta meseta interminable y desde la que ya hemos tenido el privilegio de observar un paisaje único, bañado por una luz que sólo se puede encontrar aquí y que a mí, como persona encargada de recoger en imágenes el testimonio de la expedición, es uno de los elementos que más me ha sorprendido.

Llevamos viviendo menos de dos semanas en esta montaña y ya hemos podido recorrer parte de su colosal figura hasta el lugar donde poder establecer el primer campamento de altura, cerca de 6.400m. Este primer viaje nos ha permitido descubrir las dimensiones de la montaña y el gran recorrido hasta su cima principal. Creo que la clave del Shisha Pangma es aprender a vivir alto, muy alto ya que el campo base, el lugar que nos sirve como refugio y acogedor hogar no baja de 5.700 m. En otras montañas de ochomil metros esta altura representa el emplazamiento de campos de altura.

Con calma y paciencia, en los próximos días, iremos buscando el momento adecuado para poder recorrer este largo viaje hasta la cumbre principal del Shisha Pangma, envueltos en una atmósfera, casi mágica, que sólo se puede encontrar en lugares privilegiados como el Tíbet.

Yosuboconcarlossoria

Montañas de agua

// September 4th, 2013 // No Comments » // Crowdfunding

http://www.vimeo.com/71323168

Tras pensarlo mucho y atendiendo a las sugerencias de algunos amigos he decidido intentar publicar un cuaderno de viaje ilustrado con las acuarelas que he ido realizando a través de viajes y expediciones a las grandes cordilleras de Asia; Himalaya, Karakorum, Hindu Kush y Pamir.

Desde hace tiempo me apetecía hacer algo con estos apuntes que poco a poco iban creciendo en número, apilándose en una carpeta dentro de un armario. No son tiempos para una edición convencional y mucho menos tratándose de un libro en el que es muy importante cuidar todos los detalles estéticos: Cubierta con tapa dura, buen papel, formato horizontal…  Así que he decidido intentar autoeditarlo a través de una plataforma de crowdfunding.

Para los que no estéis familiarizados con este sistema reciente de financiación popular, se trata de un método en el que los interesados pueden participar en la propia financiación de una obra, recibiendo por ello diferentes gratificaciones.

Las aportaciones pueden ir, normalmente desde los 15€ a 1000€. En cada caso se obtiene una recompensa, acorde a la cantidad entregada. El periodo de financiación dura aproximadamente dos meses, si en este tiempo se obtiene, por lo menos, el 100% de lo necesario se procede a realizar la obra. En caso negativo nunca se llegan a cobrar las aportaciones y se suspende el proyecto. Un método adaptado a estos tiempos y muy interesante, ya que es el propio consumidor el que decide si el producto merece realizarse.

Hoy empieza esta pequeña aventura, dentro de dos meses veremos si en realidad es interesante la publicación de este cuaderno de viaje. La gestión se realiza a través de la plataforma Ulule, una de las más importantes y consolidadas a nivel europeo.

Agradezco muchísimo a todo el mundo que participa en este proyecto, pero sobretodo es importante dar la mayor difusión posible, a través de las redes personales, para que pueda llegar al mayor número de gente.

Podéis visitar y compartir este proyecto en el enlace:

http://es.ulule.com/cuadernodeviaje/